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Abigail Calder, M.Sc.

MIND Blog Editor

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Al revisar nuevas investigaciones sobre sustancias psicodélicas, una tendencia destaca de inmediato: la expansión. Hay más investigadores que nunca estudiando las sustancias psicodélicas.1 No solo hay más científicos, sino que están en más lugares, estudiando más sustancias y probando tratamientos psicodélicos en más trastornos. Esta es la vanguardia de la ciencia psicodélica, y está creciendo cada día.

PROBANDO LOS LÍMITES DE LA MEDICINA PSICODÉLICA

Las sustancias psicodélicas están convenciendo a científicos y médicos debido a su potencial para mejorar la salud mental.2 La mayoría de las investigaciones en estos días se realizan con la psilocibina, yalgunos centros también se enfocan en el LSD y otras sustancias psicodélicas, así como en el MDMA para el tratamiento del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). La psilocibina, en particular, es interesante debido a su perfil de seguridad favorable y su capacidad para mejorar los síntomas de múltiples trastornos.3 No es que esta propiedad sea exclusiva de las sustancias psicodélicas: los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS), por ejemplo, se usan para tratar tanto la depresión como la ansiedad.4 Pero las sustancias psicodélicas parecen tener una gama inusualmente amplia de usos. Los científicos quieren conocer su alcance real.

Hasta el momento, la evidencia inicial de los ensayos clínicos respalda la terapia asistida por sustancias psicodélicas para los trastornos del estado de ánimo, el trastorno por estrés postraumático y la dependencia al alcohol y la nicotina. Los científicos continúan construyendo las bases de esta investigación, con la mira puesta en obtener la luz verde para regularizar las terapias psicodélicsa en los próximos cinco años, si más ensayos confirman su eficacia. En todo el mundo, se están llevando a cabo dieciocho ensayos clínicos de fase 2 y 3 para estos diagnósticos, y se están preparando varios más. La Fundación MIND, en colaboración con la Charité Universitätsmedizin de Berlín y el Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, también llevará a cabo un gran estudio sobre la terapia con psilocibina para la depresión a partir del próximo año.

Mientras tanto, la investigación se está expandiendo a otros trastornos mentales. En su Centro de Investigaciónn Psicodélica y de la Conciencia, la Universidad Johns Hopkins ha ampliado sus estudios con psilocibina para incluir los trastornos alimentarios. El Imperial College de Londres, que también cuenta con un Centro de Investigación Psicodélica, planea hacer lo mismo. Por otro lado, equipos de investigación de Yale y la Universidad de Arizona están probando la eficacia de la psilocibina contra el trastorno obsesivo compulsivo.

Los científicos también esperan que las sustancias psicodélicas puedan ayudar a las personas frente a las adicciones, más allá del alcohol y la nicotina. La Universidad de Alabama está terminando un estudio que investiga la psilocibina para la adicción a la cocaína, y la Universidad de Wisconsin pronto hará lo mismo para el trastorno por consumo de opioides.

La investigación clínica también está tomando giros sorprendentes. Una vía notable es el tratamiento de la cefalea en racimo y de las migrañas, con ensayos clínicos en ejecución en Yale, Basilea y Copenhague. La Fundación Beckley también ha patrocinado un ensayo reciente en el que una dosis baja de LSD disminuyó la percepción del dolor.29 Y los investigadores del Imperial College de Londres han propuesto usar la psilocibina como último recurso para los pacientes en coma crónico, aunque su teoría aún no se ha probado.7

CÓMO CAMBIAR TU CAPACIDAD PARA CAMBIAR

Más allá de saber que los psicodélicos pueden tratar ciertos trastornos, también es importante saber por qué.

Varios investigadores han examinado recientemente si ciertos aspectos específicos de un viaje hacen que la terapia psicodélica tenga más probabilidades de funcionar. Un fenómeno crucial parece ser la experiencia mística (¡ahora un término científico oficial!). Las experiencias místicas se caracterizan por sentimientos de éxtasis, unicidad y unidad, y trascendencia en el tiempo y el espacio. También son conocidas por estar saturadas de significado y ser difíciles de expresar con palabras.8 Estudios recientes sugieren que este tipo de experiencias son importantes, tal vez incluso esenciales, para una terapia psicodélica fructífera.9

A nivel físico, las sustancias psicodélicas pueden promover la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones y reestructurarse a sí mismo.10 En ratas, la mayoría de las sustancias psicodélicas promueven varios componentes de neuroplasticidad en la corteza prefrontal, y son más potentes y actúan más rápido que casi cualquier otra sustancia.11 En los seres humanos, los científicos creen que la neuroplasticidad aumentada puede explicar los efectos a largo plazo de las sustancias psicodélicas, y están intentando verificarlo.12,13 (Si esto te interesa, consulta la publicación de nuestro blog sobre la neuroplasticidad.)

Las sustancias psicodélicas también pueden funcionar al contrarrestar la inflamación en el cerebro, que está fuera de control en ciertos trastornos psiquiátricos.14 Según el Dr. Stephen Ross, de la Universidad de Nueva York (NYU), reducir la inflamación también podría tener usos más allá de mejorar la salud mental. Los fármacos que mejoran la neuroplasticidad y amortiguan la neuroinflamación podrían ser especialmente adecuados para tratar la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. Actualmente no hay evidencia suficiente para respaldar esta teoría, pero dado que la enfermedad de Alzheimer aún no se puede curar o ralentizar, puede valer la pena intentarlo. Los científicos de Johns Hopkins están llevando a cabo un estudio sobre el tratamiento con psilocibina para la depresión en la enfermedad de Alzheimer, con planes para medir también los cambios en la capacidad cognitiva. E investigadores de Yale han demostrado recientemente que las microdosis de LSD de hasta 20 µg son seguras para los adultos mayores, lo que abre la puerta a más ensayos clínicos.14

¿MENOS ES MÁS?

Algunos investigadores se preguntan si las microdosis o el uso de dosis subalucinógenas de sustancias psicodélicas también podrían tener beneficios. Abundan los informes anecdóticos sobre sus efectos, y la ciencia puede ayudar a separar la verdad de la exageración. El recién creado Centro Canadiense de Ciencia Psicodélica estudia las microdosis de psilocibina, y otros equipos en tres continentes están investigando el uso de microdosis tanto en pacientes como en sujetos sanos.

Debido a las limitaciones regulatorias, gran parte de este trabajo se ha realizado encuestando a personas que se microdosifican de forma privada. Aunque el diseño de estos estudios tienen la ventaja de tener lugar en un entorno natural, sus inconvenientes son importantes: los verdaderos grupos de control y el cegamiento son raros, muchos informes son retrospectivos y de precisión cuestionable, y las muestras del estudio probablemente estén sesgadas hacia aquellos con puntos de vista a favor del uso de las sustancias. Sin embargo, los investigadores están haciendo todo lo posible. Varias publicaciones recientes han explorado los efectos autorreportados de las microdosis, encontrando resultados tanto positivos como no deseados.15-17 Otro de estos estudios se está llevando a cabo en el Imperial College de Londres en este momento.

También han aparecido en la bibliografía ensayos controlados por placebo con microdosificación. Un equipo de investigación en Chicago administró microdosis de LSD a voluntarios sanos y, al igual que los estudios basados en encuestas, encontraron efectos tanto positivos como negativos (así como una gran cantidad de efecto placebo).18 También se están investigando dosis bajas de psilocibina por su capacidad para tratar la depresión y las migrañas, ya que las dosis altas no siempre son factibles o deseables para los pacientes. Y un estudio sobre microdosis de LSD con sujetos sanos acaba de finalizar la recopilación de datos, con otro comenzando en Nueva Zelanda. Algunos investigadores esperan que la microdosis sea una alternativa a los antidepresivos para los pacientes que experimentan efectos secundarios no deseados o ningún efecto. Otros incluso esperan una forma segura de mejorar el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo en sujetos sanos. Pero solo el tiempo y los datos lo dirán.

EL ENTORNO DMT

El DMT (N, N-dimetiltriptamina) no ha sido olvidado en el renacimiento psicodélico, y sus propiedades únicas pueden garantizarle un nicho en la terapia psicodélica. El DMT tiene una acción de corta duración que se puede controlar por vía intravenosa y, a diferencia del LSD y la psilocibina, no induce tolerancia. Investigadores en Londres han estado estudiando los efectos del DMT sobre la actividad cerebral usando EEG,20 mientras que un grupo de científicos en Basilea está realizando un ensayo clínico de seguridad. El DMT también tiene la distinción de ser la única sustancia psicodélica que se encuentra presente de forma natural en el cerebro de un mamífero, y estamos más cerca que nunca de descubrir qué hace allí.4,5

La investigación también se ha centrado en la ayahuasca, la bebida tradicional amazónica que contiene DMT. Gran parte de la investigación sobre la ayahuasca proviene de Brasil, donde los investigadores están probando sus efectos sobre la salud mental y el funcionamiento del cerebro.21 Mientras tanto, investigadores en Suiza están desarrollando una pastilla de ayahuasca. Una píldora sintética estandarizaría las dosis utilizadas en los estudios y también podría atenuar algunos de los efectos secundarios desagradables de la ayahuasca, así como proteger a las plantas amazónicas de la cosecha excesiva.

El primo cercano del DMT, el 5-MeO-DMT, obtenido tradicionalmente ordeñando sapos vivos, también ha aparecido en la literatura. Investigadores de la Universidad de Maastricht caracterizaron recientemente los efectos del 5-MeO-DMT en varias medidas de bienestar,22 mientras que un equipo de Johns Hopkins descubrió que podría reducir los síntomas de depresión y ansiedad.23 De manera similar a lo que está sucediendo con la ayahuasca, los científicos están comenzando a preferir fuentes sintéticas de 5-MeO-DMT, en este caso para no molestar a ningún sapo inocente.

VENTANAS EN LA MENTE

Los participantes en estudios psicodélicos en estos días a menudo terminan en una máquina de resonancia magnética o con un gorro de EEG, lo que permite a los investigadores medir su actividad cerebral mientras viajan. Usando fMRI, un fascinante estudio de la Universidad de Maastricht logró capturar qué áreas del cerebro pueden causar la experiencia de la disolución del ego.24 Actualmente están usando tecnicas de neuroimagen y métodos conductuales para examinar cómo la psilocibina afecta el pensamiento creativo, la cognición social y la emoción.

En Suiza, los investigadores han hecho un enorme progreso en la identificación de los receptores necesarios para los efectos psicodélicos.25 Están investigando cómo los psicodélicos afectan la actividad cerebral y recientemente caracterizaron los efectos de la psilocibina en regiones específicas del cerebro.26 En otra línea de investigación, científicos de Zúrich y otros lugares se han interesado en la sinergia entre los psicodélicos y la meditación con atención plena (mindfulness).

Este tipo de estudios ha permitido a los neurocientíficos desarrollar teorías para explicar los efectos peculiares de las sustancias psicodélicas. Una de ellas es la teoría del cerebro entrópico, desarrollada por el Dr. Carhart-Harris y su equipo en Londres.28 De acuerdo con la teoría del cerebro entrópico, la conciencia existe en un continuo entre la actividad cerebral altamente ordenada y altamente caótica. Si bien la actividad del cerebro es relativamente ordenada durante la conciencia normal, los psicodélicos lo empujan a un estado más caótico. Carhart-Harris y sus colegas científicos continúan probando esta teoría con experimentos de resonancia magnética y electroencefalograma (lee más sobre la teoría del cerebro entrópico en esta publicación de blog).

MÁS QUE EXPLORAR

La investigación psicodélica está avanzando en direcciones nuevas y emocionantes: ahora estamos en un punto en el que se publican nuevos estudios cada semana. Y todos los días, científicos de todo el mundo están explorando diferentes sustancias psicodélicas, sus efectos en el cerebro y cómo podrían ayudar a mejorar la salud mental.

Resumir esta ola reciente de la ciencia es un poco como intentar meter el océano en una taza de té. También puedes consultar el Monitor de Estudios ASC y otros proyectos en los que la Fundación MIND está trabajando en este momento.

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Referencias
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